top of page

Tu Desafío. Tu Adoración.


Míralos. No los apartes la vista. Ahí están, a esta distancia, en todo su detalle. La forma de mis piernas. La textura de la media. La forma de mis pies. La postura que dice, sin palabras, que todo esto es para mí y por mí.


Esta no es una invitación, es un desafío.


Te reto a que mires. A que admires. A que dejes que esta imagen se grabe en tu mente hasta que borre todo lo demás. Te reto a reconocer el deseo que empieza a arder en lo más bajo de tu ser, ese impulso que solo existe porque YO lo he provocado.

Y entonces, te reto a actuar.


¿Eres lo suficientemente sumiso? ¿Lo suficientemente entregado? Toma ese deseo, esa tensión que solo yo he creado, y conviértela en tu ofrenda. Hazlo mientras tus ojos no se despegan de mis pies. Hazlo pensando en el olor del cuero, en el sonido de mis pasos, en el peso infinitamente superior de mi voluntad sobre la tuya.


No esperes mi permiso. Este es tu permiso. Esta imagen es la única orden que recibirás. Tu obediencia se mide en tu rendición ante ella.


Muéstrame cuánto me adoras. Muéstrame cuánto me necesitas. Corre por lo único que te importa en este instante: la sombra de mis pies sobre tu voluntad.


Si aceptas el desafío, sabrás dónde encontrar la Señora Artemisa. Si cumples con tu adoración, quizás la próxima vez estés lo suficientemente cerca para sentir el calor de sus pie, contactando con ella: https://domina-artemisa.wixsite.com/my-site/about-3-2

Comentarios


bottom of page