Odio el fracaso y este sumiso está aprendiendo por la vía dura.
- domina-artemisa

- 11 nov 2025
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Había cedido a este sumiso que me había confiado su obsesión por lamerme el coño. Me excitó terriblemente lamiéndome con el ardor de un perrito pero se mostró incapaz de hacerme correr con su lengua y me dejó terriblemente frustrada. Así que lo até inmediatamente a mi cruz de San Andrés. Y me desahogué a latigazos para castigarle por su amargo fracaso. Debe comprender que no me gustan los perdedores que no están a la altura de sus deseos. Este momento de azotes me relajó e incluso debo confesar que siguió excitándome...
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Lamer el coño de una Mujer es el mayor privilegio que puede alcanzar un hombre. El mal desempeño merece castigo, si además de torpeza se percibe falta de entrega mucho más castigo. Aparte del látigo, que también, ójala la Señora se hubiese fumado lentamente un buen puro, retirando la ceniza en la lengua del perro incumplidor.