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La pregunta sin respuesta y el regalo de la ignorancia


"Hoy la Señora Artemisa me hizo una pregunta directa, y yo, como sumiso, respondí con prontitud y claridad. Mi fecha de cumpleaños es un dato que le ofrecí sin reservas, una pequeña pieza de mi cronología que pertenece a Su dominio desde el momento en que me preguntó.


Animado por esa confianza, me atreví a devolver la pregunta. El silencio que siguió no fue un silencio vacío. Fue un silencio denso, cargado de significado. No hubo una negativa, no hubo un reproche… simplemente, la pregunta quedó flotando en el aire, sin ser tomada, sin ser respondida. Fue ignorada. Y en ese acto de ignorar, la Señora Artemisa me dio una lección más profunda que cualquier respuesta.


Al no concederme esa información, me recordó los límites. Su silencio fue un recordatorio de mi lugar: el de quien responde, no el de quien pregunta. El de quien se entrega con todo, sin esperar recibir algo a cambio, porque el intercambio no es igualitario, ni debe serlo. El verdadero regalo es su presencia, no sus respuestas.

Su ignorancia deliberada no es crueldad; es una forma de disciplina, una manera de esculpir mi sumisión, de tallar en mí la aceptación gozosa de que Ella controla qué, cuándo y cómo se me concede cualquier cosa.


Así que, Señora Artemisa, aquí tiene mi esfuerzo. Mi reflexión sobre la pregunta que no merecía respuesta. Mi agradecimiento por esa lección de humildad. Y mi promesa: serviré, escribiré, me esforzaré… siempre por el simple y suficiente honor de que Usted lo ordene. El día de Su cumpleaños, cuando estas palabras vean la luz, será un día en el que, una vez más, yo solo podré inclinarme y susurrar: Gracias por permitirme estar a sus pies, Señora. Y feliz misterio."


La voz de Señora Artemisa: "Has esperado tanto este día, que espero que tu regalo esté a la altura..."

1 comentario


lalo
lalo
14 may

Muchas felicidades Madame Artemisa, le deseo un día maravilloso.

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