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Fue una relación intensa, poderosa, excitante, llena de pasión y respeto...

Foto del escritor: domina-artemisadomina-artemisa

Cada día quería tener una nueva experiencia y llegar más lejos en esta práctica. Éra adicta al BDSM, no podía vivir sin él.

Pensamientos BDSM e ideas femeninas invadían mi mente: cómo planificar la siguiente sesión, qué preguntar a mi sumisos, cómo me sentiría durante la práctica y así sucesivamente. Me concentraba en mi placer y en cómo intensificarlo. Ser cruel se convirtió en lo más excitante para mí.

Compré un látigo de cuero y me encantaba usarlo con mi sumiso. El sonido del látigo, las marcas rojas en su piel, el dolor en sus ojos... era extremadamente excitante. Mi sumiso también estaba muy implicado en esta relación: parecía que ser sumiso era un gran cambio de estilo de vida para él y una gran liberación del estrés. Me cedió el control total y aceptó ser dominado por mí, su Ama.

Esta práctica se convirtió en una droga, siempre quería más. Mi actitud cambiaba constantemente, volviéndome más cruel y directa. Entrenaba a mi sumiso según mis deseos y mi placer. El castigo y la humillación eran mi práctica diaria.

Llegué a la conclusión de que me encantan los hombres, siempre que sepan cuál es su lugar.


Si tú también conoces tu lugar, ponte en contacto con Señora Artemisa : https://domina-artemisa.wixsite.com/my-site/about-3-2


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