top of page

¡Ese día conocí a alguien en el autobús!

Sentí su mirada en mi escote. No apartaba los ojos de mis pechos. Luego me miró y yo le sonreí. Inmediatamente sentí su intenso deseo... Que el rubor de sus mejillas y el bulto entre sus piernas no podían ocultar.



Y así es como te convertiste en cornudo. Su intenso deseo despertó en mí un furioso deseo de que me follara. Lo seguí a su casa. Me puso a cuatro patas sin esperar y me penetro...


Si quieres que te traten como a un cornudo, ponte en contacto con Señora Artemisa: https://domina-artemisa.wixsite.com/my-site/about-3-2

Comentarios


bottom of page