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¡Es tan placentero para mí como frustrante para él!

Habíamos acordado que hoy se dejaría puesta la jaula de castidad durante toda la sesión. Su placer consistió en lamer la suela de mis tacones. El mío fue frotar mi entrepierna contra su jaula... ¡Y ni te imaginas cómo me corrí!


Si quieres mantenerte casto para tu Ama, ponte en contacto con la Señora Artemisa: https://domina-artemisa.wixsite.com/my-site



 
 
 

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