Después de una sesión de azotes, sé cómo reconfortar a mi sumiso...
- domina-artemisa

- hace 2 días
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¡Para recompensarlo, casi lo hago correrse! Estaba tan excitado conmigo que ni siquiera mis golpes con la correa y la paleta lograron que se le bajara. Lo toqué, pero me detuve a tiempo y le expliqué que quizá en la próxima sesión le dejaría darme toda su leche. Cuando al final de la sesión lo abracé, sentí su miembro aún viril contra mi falda. Lo despedí lleno de deseo.
Y me di cuenta de que, a pesar de todo, había manchado mi falda con su líquido preseminal... ¡Qué guarrillo!
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