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David y las bragas de Verónica (2)


Después de correrme en las bragas de encaje de mi prima Verónica, una mujer ya madura, , me hizo limpiar la ropa sucia del cesto de mi prima con la lengua, a lo que yo no pude negarme, ya que son las ordenes de Mi Ama. Mientras estaba limpiando la ropa interior de mi prima Verónica, una erección no esperada me puso duro. Pensamientos sobre mi prima usando esa lencería, siendo objeto de deseo sexual de terceros fue suficiente para hacer que me empalmara. La excitación hacia lo prohibido es a veces traicionera. Asi que me esforcé en contentar a mi Ama y dejé el tanga lo más limpio que mis habilidades con la lengua pudieron dejar.




La voz dela Señora: "David, te estás convirtiendo en mi buen perrito lavador de braguitas de mujer. ¡Verás que con el entrenamiento serás capaz de hacer un trabajo aún mejor!"



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